A la vuelta de la esquina nos esperaba un mal momento que esquivamos profesionalmente sin invertir mucha energía. Burlamos el destino creyéndonos invensibles, y sólo eramos dos niños que jugaban a crecer.
Tu mirada de adolescente temeroso me hizo reir, tu libertad me envolvió. En cada carcajada soltamos la idea de hacernos familia...
Y cruzamos la calle de a tres y en tu mirada se sentó el pánico al futuro. Los malos momentos se convirtieron en montañas insuperables y la distancia se fue posando entre nuestras almas antes de reencontrarnos.
La mujer que se escondía detras de la madre fue triturada cada mañana con críticas innecesarias e imperdonables. Luego saboteada en el orgullo con sonrisas, caricias y besos.Y en la siguiente esquina otros malos momentos que nadie provocó, que estaban ahí, al asecho. Nunca nadie inicio los malos momentos, esa era tu version de mis hechos y te regocijabas viéndome salir adelante y poniendo una y otra vez piedras en el camino y cada vez que me acercaba para apartarlas, las quitabas y victorioso me mostraste que yo sin ti no lograba nada.
Dejaste de sacar conejos de la chistera, se te acabaron. Dejaste de maravillarme...antes que lograse descubrir tu corta creatividad me hiciste trampas y trucos para que me hiciera dependiente de tu dependencia.
El andar se hizo estrecho y los roces insoportables, las montañas crecían y el sol evadía tu mirada. Esa pequeña personita que nos hizo familia nos miraba asustada, queriendo ser liberada de esta confusión.El cansancio se sedimento en nuestros juegos silenciando nuestra noches y destruyendo nuestras mañanas . Y afuera seguimos siendo la perfecta familia para saludos de navidad.
Por el cansancio de siempre no lograba ver el brillo de mis ojos en el espejo, me avergonzaba de sentir lo que sentía, me dolía tu olor en mi cuerpo, me sangraba el ánimo por las ganas de correr y Corrí y recorrí mis propios callejones buscando la imagen que perdí de mí. Me dejé caer en un viaje de hormonas y ron en una noche de pascua de resurrección, para resucitar de esa muerte en vida a la que nos habías sentenciado.Y huí de tus olores, de tus sabores, de tu cuerpo para navegar un abismo de inseguridades, soledades y lágrimas.
Me heriste.. si lo hiciste, y con cada silencio te hería yo a ti.
Un día decidí doblar en la siguiente esquina a la izquierda . Y sin notarlo tu seguiste todo derecho. Resistí cada embosacada y casi sin inmutarme tomé mis cosas y huí. me mataste tantas veces, y resucité tantas veces para ti. Una y otra vez practicaste actos terroristas en mi contra para ver hasta donde era capaz de resistir.
Ahora sólo asomo en tu esquina para tomar a mi hija y verla y disfrutarla y besarla y amarla, que ella no entiende este malestar que se posó en su alma por culpa de dos niños que jugaron a ser adultos.